Preicfes No 14 Itaca

6 Preguntas | Total Attempts: 2307

SettingsSettingsSettings
Preicfes No 14  Itaca - Quiz

RESPONDA LAS PREGUNTAS  DE ACUERDO CON EL SIGUIENTE TEXTO


Questions and Answers
  • 1. 
    Itaca, Heptanesos - Islas Jónicas Estas líneas te las envía tu esposa Penélope a ti, Ulises, que tanto tardas. Pero no me escribas ninguna respuesta, ven tú en persona, ¡Ojalá  las encrespadas  aguas hubieran  sumergido  al adúltero cuando  navegaba  con su  flota rumbo  a  La cedemonía! No me hubiera acostado yo, helada, en lecho sin compañía, no me quejaría en mi abandono del lento correr de los días, ni fatigaría mis manos de viuda en lienzo colgante, mientras intento engañar con él las horas largas de la noche. Cosa es el amor llena de temor angustioso. Imaginaba que los tróvanos violentos iban a ir contra ti. Al oír el nombre de Héctor, palidecía siempre. En suma siempre que alguien era degollado en el campamento aqueo, mi corazón de amante se ponía más frío que el hielo. Pero la divinidad justa tuvo buen cuidado de mi casto amor. Troya se ha convertido en cenizas, escapando sano y salvo mi marido. Tú, sin embargo, a pesar de la victoria, permaneces lejos y no me es dado saber cuál es la causa de tu retraso o en qué rincón, ioh más duro que el hierro!, te escondes. ¿Qué tierras habitas o dónde te demoras lejos de nosotros? No sé qué temer; aun así lo temo todo. Todos los peligros del mar, todos los de la tierra, sospecho son motivos de tu larga tardanza, o acaso, ¿seas cautivo de un amor extranjero? ¡Ojalá me  equivoque  y esta  acusación se desvanezca en los aires  ligeros! ¡Ojalá  no sea  tu deseo  el de estar lejos,  pudiendo regresar! Todo  el que  dirige su  popa extranjera  hacia  estas cosías,  se  marcha  de  aquí  no sin  antes  haberle  hecho  yo  muchas preguntas sobre tu persona. Y se le entrega un papel, escrito con estos mis dedos, para que, a su vez, te lo entregue a ti, si te viera en algún lugar. Mi padre Icario me insta a dejar el lecho de viuda e increpa constantemente mi prolongada tardanza. ¡Que siga increpándome, si quiere!, yo, Penélope siempre seré la esposa de Ulises. Pretendientes de Duliquio y Samos, corren en mí busca y dan órdenes en tu palacio sin que nadie se lo impida , destrozan mis entrañas y tus riquezas. Pero Laertes,  ya inútil para  las armas, no puede mantener tu reino en medio de enemigos,  y tampoco  yo tengo fuerzas para expulsar del palacio a nuestros enemigos. Apresúrate tú, puerto y altar de los tuyos. Piensa en Laertes: está aplazando el último día de su destino para que, cuando llegues, le cierres los ojos. Tuya soy Penélope. París, raptor de Helena, casada con Menéalo. Es el famoso sudario de Laertes que Penélope tejía de día y destejía de noche para alargar su espera y engañar así a los pretendientes, pues había prometido elegir marido de entre ellos cuando terminara de tejerlo. El hijo de Príamo, principal baluarte de los troyanos. Ovidio se preocupa de la verosimilitud. Resultaría absurdo presentarnos a Penélope escribiendo una carta a 1 Ulises, si no sabía su paradero. Los pretendientes de Penélope procedían de las islas cercanas. Editado de: Heroidas dePublio Ovidio Nasón. Alianza Editorial, Madrid 1994. Introducción, traducción y notas: Vicente Cristóbal. Por la forma como se presenta la información en el texto anterior, es posible afirmar que se trata de
    • A. 

      Un poema.

    • B. 

      una carta.

    • C. 

      un mensaje.

    • D. 

      Una noticia

  • 2. 
    Itaca, Heptanesos - Islas Jónicas Estas líneas te las envía tu esposa Penélope a ti, Ulises, que tanto tardas. Pero no me escribas ninguna respuesta, ven tú en persona, ¡Ojalá  las encrespadas  aguas hubieran  sumergido  al adúltero cuando  navegaba  con su  flota rumbo  a  La cedemonía! No me hubiera acostado yo, helada, en lecho sin compañía, no me quejaría en mi abandono del lento correr de los días, ni fatigaría mis manos de viuda en lienzo colgante, mientras intento engañar con él las horas largas de la noche. Cosa es el amor llena de temor angustioso. Imaginaba que los tróvanos violentos iban a ir contra ti. Al oír el nombre de Héctor, palidecía siempre. En suma siempre que alguien era degollado en el campamento aqueo, mi corazón de amante se ponía más frío que el hielo. Pero la divinidad justa tuvo buen cuidado de mi casto amor. Troya se ha convertido en cenizas, escapando sano y salvo mi marido. Tú, sin embargo, a pesar de la victoria, permaneces lejos y no me es dado saber cuál es la causa de tu retraso o en qué rincón, ioh más duro que el hierro!, te escondes. ¿Qué tierras habitas o dónde te demoras lejos de nosotros? No sé qué temer; aun así lo temo todo. Todos los peligros del mar, todos los de la tierra, sospecho son motivos de tu larga tardanza, o acaso, ¿seas cautivo de un amor extranjero? ¡Ojalá me  equivoque  y esta  acusación se desvanezca en los aires  ligeros! ¡Ojalá  no sea  tu deseo  el de estar lejos,  pudiendo regresar! Todo  el que  dirige su  popa extranjera  hacia  estas cosías,  se  marcha  de  aquí  no sin  antes  haberle  hecho  yo  muchas preguntas sobre tu persona. Y se le entrega un papel, escrito con estos mis dedos, para que, a su vez, te lo entregue a ti, si te viera en algún lugar. Mi padre Icario me insta a dejar el lecho de viuda e increpa constantemente mi prolongada tardanza. ¡Que siga increpándome, si quiere!, yo, Penélope siempre seré la esposa de Ulises. Pretendientes de Duliquio y Samos, corren en mí busca y dan órdenes en tu palacio sin que nadie se lo impida , destrozan mis entrañas y tus riquezas. Pero Laertes,  ya inútil para  las armas, no puede mantener tu reino en medio de enemigos,  y tampoco  yo tengo fuerzas para expulsar del palacio a nuestros enemigos. Apresúrate tú, puerto y altar de los tuyos. Piensa en Laertes: está aplazando el último día de su destino para que, cuando llegues, le cierres los ojos. Tuya soy Penélope. París, raptor de Helena, casada con Menéalo. Es el famoso sudario de Laertes que Penélope tejía de día y destejía de noche para alargar su espera y engañar así a los pretendientes, pues había prometido elegir marido de entre ellos cuando terminara de tejerlo. El hijo de Príamo, principal baluarte de los troyanos. Ovidio se preocupa de la verosimilitud. Resultaría absurdo presentarnos a Penélope escribiendo una carta a 1 Ulises, si no sabía su paradero. Los pretendientes de Penélope procedían de las islas cercanas. Editado de: Heroidas dePublio Ovidio Nasón. Alianza Editorial, Madrid 1994. Introducción, traducción y notas: Vicente Cristóbal. La forma como se presenta la información en el texto 2 es a través de una
    • A. 

      Explicación.

    • B. 

      Enumeración.

    • C. 

      Narración

    • D. 

      Exposición.

  • 3. 
    Itaca, Heptanesos - Islas Jónicas Estas líneas te las envía tu esposa Penélope a ti, Ulises, que tanto tardas. Pero no me escribas ninguna respuesta, ven tú en persona, ¡Ojalá  las encrespadas  aguas hubieran  sumergido  al adúltero cuando  navegaba  con su  flota rumbo  a  La cedemonía! No me hubiera acostado yo, helada, en lecho sin compañía, no me quejaría en mi abandono del lento correr de los días, ni fatigaría mis manos de viuda en lienzo colgante, mientras intento engañar con él las horas largas de la noche. Cosa es el amor llena de temor angustioso. Imaginaba que los tróvanos violentos iban a ir contra ti. Al oír el nombre de Héctor, palidecía siempre. En suma siempre que alguien era degollado en el campamento aqueo, mi corazón de amante se ponía más frío que el hielo. Pero la divinidad justa tuvo buen cuidado de mi casto amor. Troya se ha convertido en cenizas, escapando sano y salvo mi marido. Tú, sin embargo, a pesar de la victoria, permaneces lejos y no me es dado saber cuál es la causa de tu retraso o en qué rincón, ioh más duro que el hierro!, te escondes. ¿Qué tierras habitas o dónde te demoras lejos de nosotros? No sé qué temer; aun así lo temo todo. Todos los peligros del mar, todos los de la tierra, sospecho son motivos de tu larga tardanza, o acaso, ¿seas cautivo de un amor extranjero? ¡Ojalá me  equivoque  y esta  acusación se desvanezca en los aires  ligeros! ¡Ojalá  no sea  tu deseo  el de estar lejos,  pudiendo regresar! Todo  el que  dirige su  popa extranjera  hacia  estas cosías,  se  marcha  de  aquí  no sin  antes  haberle  hecho  yo  muchas preguntas sobre tu persona. Y se le entrega un papel, escrito con estos mis dedos, para que, a su vez, te lo entregue a ti, si te viera en algún lugar. Mi padre Icario me insta a dejar el lecho de viuda e increpa constantemente mi prolongada tardanza. ¡Que siga increpándome, si quiere!, yo, Penélope siempre seré la esposa de Ulises. Pretendientes de Duliquio y Samos, corren en mí busca y dan órdenes en tu palacio sin que nadie se lo impida , destrozan mis entrañas y tus riquezas. Pero Laertes,  ya inútil para  las armas, no puede mantener tu reino en medio de enemigos,  y tampoco  yo tengo fuerzas para expulsar del palacio a nuestros enemigos. Apresúrate tú, puerto y altar de los tuyos. Piensa en Laertes: está aplazando el último día de su destino para que, cuando llegues, le cierres los ojos. Tuya soy Penélope. París, raptor de Helena, casada con Menéalo. Es el famoso sudario de Laertes que Penélope tejía de día y destejía de noche para alargar su espera y engañar así a los pretendientes, pues había prometido elegir marido de entre ellos cuando terminara de tejerlo. El hijo de Príamo, principal baluarte de los troyanos. Ovidio se preocupa de la verosimilitud. Resultaría absurdo presentarnos a Penélope escribiendo una carta a 1 Ulises, si no sabía su paradero. Los pretendientes de Penélope procedían de las islas cercanas. Editado de: Heroidas dePublio Ovidio Nasón. Alianza Editorial, Madrid 1994. Introducción, traducción y notas: Vicente Cristóbal. En la expresión: "mientras intento engañar con él las horas largas de la noche" ia palabra subrayada se refiere al
    • A. 

      Lienzo

    • B. 

      Tiempo

    • C. 

      Lecho.

    • D. 

      Adúltero.

  • 4. 
    Itaca, Heptanesos - Islas Jónicas Estas líneas te las envía tu esposa Penélope a ti, Ulises, que tanto tardas. Pero no me escribas ninguna respuesta, ven tú en persona, ¡Ojalá  las encrespadas  aguas hubieran  sumergido  al adúltero cuando  navegaba  con su  flota rumbo  a  La cedemonía! No me hubiera acostado yo, helada, en lecho sin compañía, no me quejaría en mi abandono del lento correr de los días, ni fatigaría mis manos de viuda en lienzo colgante, mientras intento engañar con él las horas largas de la noche. Cosa es el amor llena de temor angustioso. Imaginaba que los tróvanos violentos iban a ir contra ti. Al oír el nombre de Héctor, palidecía siempre. En suma siempre que alguien era degollado en el campamento aqueo, mi corazón de amante se ponía más frío que el hielo. Pero la divinidad justa tuvo buen cuidado de mi casto amor. Troya se ha convertido en cenizas, escapando sano y salvo mi marido. Tú, sin embargo, a pesar de la victoria, permaneces lejos y no me es dado saber cuál es la causa de tu retraso o en qué rincón, ioh más duro que el hierro!, te escondes. ¿Qué tierras habitas o dónde te demoras lejos de nosotros? No sé qué temer; aun así lo temo todo. Todos los peligros del mar, todos los de la tierra, sospecho son motivos de tu larga tardanza, o acaso, ¿seas cautivo de un amor extranjero? ¡Ojalá me  equivoque  y esta  acusación se desvanezca en los aires  ligeros! ¡Ojalá  no sea  tu deseo  el de estar lejos,  pudiendo regresar! Todo  el que  dirige su  popa extranjera  hacia  estas cosías,  se  marcha  de  aquí  no sin  antes  haberle  hecho  yo  muchas preguntas sobre tu persona. Y se le entrega un papel, escrito con estos mis dedos, para que, a su vez, te lo entregue a ti, si te viera en algún lugar. Mi padre Icario me insta a dejar el lecho de viuda e increpa constantemente mi prolongada tardanza. ¡Que siga increpándome, si quiere!, yo, Penélope siempre seré la esposa de Ulises. Pretendientes de Duliquio y Samos, corren en mí busca y dan órdenes en tu palacio sin que nadie se lo impida , destrozan mis entrañas y tus riquezas. Pero Laertes,  ya inútil para  las armas, no puede mantener tu reino en medio de enemigos,  y tampoco  yo tengo fuerzas para expulsar del palacio a nuestros enemigos. Apresúrate tú, puerto y altar de los tuyos. Piensa en Laertes: está aplazando el último día de su destino para que, cuando llegues, le cierres los ojos. Tuya soy Penélope. París, raptor de Helena, casada con Menéalo. Es el famoso sudario de Laertes que Penélope tejía de día y destejía de noche para alargar su espera y engañar así a los pretendientes, pues había prometido elegir marido de entre ellos cuando terminara de tejerlo. El hijo de Príamo, principal baluarte de los troyanos. Ovidio se preocupa de la verosimilitud. Resultaría absurdo presentarnos a Penélope escribiendo una carta a 1 Ulises, si no sabía su paradero. Los pretendientes de Penélope procedían de las islas cercanas. Editado de: Heroidas dePublio Ovidio Nasón. Alianza Editorial, Madrid 1994. Introducción, traducción y notas: Vicente Cristóbal. Según el texto, Penélope al escribir las líneas que le envía a Ulises, pretende
    • A. 

      Plantear una serie de quejas a Ulises

    • B. 

      Exigir a Ulises cumplir con sus obligaciones de esposo.

    • C. 

      reprocharle su ausencia y falta de consideración.

    • D. 

      Mostrar unas razones que le hagan comprender su situación

  • 5. 
    Itaca, Heptanesos - Islas Jónicas Estas líneas te las envía tu esposa Penélope a ti, Ulises, que tanto tardas. Pero no me escribas ninguna respuesta, ven tú en persona, ¡Ojalá  las encrespadas  aguas hubieran  sumergido  al adúltero cuando  navegaba  con su  flota rumbo  a  La cedemonía! No me hubiera acostado yo, helada, en lecho sin compañía, no me quejaría en mi abandono del lento correr de los días, ni fatigaría mis manos de viuda en lienzo colgante, mientras intento engañar con él las horas largas de la noche. Cosa es el amor llena de temor angustioso. Imaginaba que los tróvanos violentos iban a ir contra ti. Al oír el nombre de Héctor, palidecía siempre. En suma siempre que alguien era degollado en el campamento aqueo, mi corazón de amante se ponía más frío que el hielo. Pero la divinidad justa tuvo buen cuidado de mi casto amor. Troya se ha convertido en cenizas, escapando sano y salvo mi marido. Tú, sin embargo, a pesar de la victoria, permaneces lejos y no me es dado saber cuál es la causa de tu retraso o en qué rincón, ioh más duro que el hierro!, te escondes. ¿Qué tierras habitas o dónde te demoras lejos de nosotros? No sé qué temer; aun así lo temo todo. Todos los peligros del mar, todos los de la tierra, sospecho son motivos de tu larga tardanza, o acaso, ¿seas cautivo de un amor extranjero? ¡Ojalá me  equivoque  y esta  acusación se desvanezca en los aires  ligeros! ¡Ojalá  no sea  tu deseo  el de estar lejos,  pudiendo regresar! Todo  el que  dirige su  popa extranjera  hacia  estas cosías,  se  marcha  de  aquí  no sin  antes  haberle  hecho  yo  muchas preguntas sobre tu persona. Y se le entrega un papel, escrito con estos mis dedos, para que, a su vez, te lo entregue a ti, si te viera en algún lugar. Mi padre Icario me insta a dejar el lecho de viuda e increpa constantemente mi prolongada tardanza. ¡Que siga increpándome, si quiere!, yo, Penélope siempre seré la esposa de Ulises. Pretendientes de Duliquio y Samos, corren en mí busca y dan órdenes en tu palacio sin que nadie se lo impida , destrozan mis entrañas y tus riquezas. Pero Laertes,  ya inútil para  las armas, no puede mantener tu reino en medio de enemigos,  y tampoco  yo tengo fuerzas para expulsar del palacio a nuestros enemigos. Apresúrate tú, puerto y altar de los tuyos. Piensa en Laertes: está aplazando el último día de su destino para que, cuando llegues, le cierres los ojos. Tuya soy Penélope. París, raptor de Helena, casada con Menéalo. Es el famoso sudario de Laertes que Penélope tejía de día y destejía de noche para alargar su espera y engañar así a los pretendientes, pues había prometido elegir marido de entre ellos cuando terminara de tejerlo. El hijo de Príamo, principal baluarte de los troyanos. Ovidio se preocupa de la verosimilitud. Resultaría absurdo presentarnos a Penélope escribiendo una carta a 1 Ulises, si no sabía su paradero. Los pretendientes de Penélope procedían de las islas cercanas. Editado de: Heroidas dePublio Ovidio Nasón. Alianza Editorial, Madrid 1994. Introducción, traducción y notas: Vicente Cristóbal. A partir de lo planteado en el texto 2 se puede inferir un enfrentamiento entre
    • A. 

      Lacedemonios y Troyanos.

    • B. 

      Troyanos y aqueos

    • C. 

      griegos y aqueos.

    • D. 

      Lacedemonios y aqueos.

  • 6. 
    Itaca, Heptanesos - Islas Jónicas Estas líneas te las envía tu esposa Penélope a ti, Ulises, que tanto tardas. Pero no me escribas ninguna respuesta, ven tú en persona, ¡Ojalá  las encrespadas  aguas hubieran  sumergido  al adúltero cuando  navegaba  con su  flota rumbo  a  La cedemonía! No me hubiera acostado yo, helada, en lecho sin compañía, no me quejaría en mi abandono del lento correr de los días, ni fatigaría mis manos de viuda en lienzo colgante, mientras intento engañar con él las horas largas de la noche. Cosa es el amor llena de temor angustioso. Imaginaba que los tróvanos violentos iban a ir contra ti. Al oír el nombre de Héctor, palidecía siempre. En suma siempre que alguien era degollado en el campamento aqueo, mi corazón de amante se ponía más frío que el hielo. Pero la divinidad justa tuvo buen cuidado de mi casto amor. Troya se ha convertido en cenizas, escapando sano y salvo mi marido. Tú, sin embargo, a pesar de la victoria, permaneces lejos y no me es dado saber cuál es la causa de tu retraso o en qué rincón, ioh más duro que el hierro!, te escondes. ¿Qué tierras habitas o dónde te demoras lejos de nosotros? No sé qué temer; aun así lo temo todo. Todos los peligros del mar, todos los de la tierra, sospecho son motivos de tu larga tardanza, o acaso, ¿seas cautivo de un amor extranjero? ¡Ojalá me  equivoque  y esta  acusación se desvanezca en los aires  ligeros! ¡Ojalá  no sea  tu deseo  el de estar lejos,  pudiendo regresar! Todo  el que  dirige su  popa extranjera  hacia  estas cosías,  se  marcha  de  aquí  no sin  antes  haberle  hecho  yo  muchas preguntas sobre tu persona. Y se le entrega un papel, escrito con estos mis dedos, para que, a su vez, te lo entregue a ti, si te viera en algún lugar. Mi padre Icario me insta a dejar el lecho de viuda e increpa constantemente mi prolongada tardanza. ¡Que siga increpándome, si quiere!, yo, Penélope siempre seré la esposa de Ulises. Pretendientes de Duliquio y Samos, corren en mí busca y dan órdenes en tu palacio sin que nadie se lo impida , destrozan mis entrañas y tus riquezas. Pero Laertes,  ya inútil para  las armas, no puede mantener tu reino en medio de enemigos,  y tampoco  yo tengo fuerzas para expulsar del palacio a nuestros enemigos. Apresúrate tú, puerto y altar de los tuyos. Piensa en Laertes: está aplazando el último día de su destino para que, cuando llegues, le cierres los ojos. Tuya soy Penélope. París, raptor de Helena, casada con Menéalo. Es el famoso sudario de Laertes que Penélope tejía de día y destejía de noche para alargar su espera y engañar así a los pretendientes, pues había prometido elegir marido de entre ellos cuando terminara de tejerlo. El hijo de Príamo, principal baluarte de los troyanos. Ovidio se preocupa de la verosimilitud. Resultaría absurdo presentarnos a Penélope escribiendo una carta a 1 Ulises, si no sabía su paradero. Los pretendientes de Penélope procedían de las islas cercanas. Editado de: Heroidas dePublio Ovidio Nasón. Alianza Editorial, Madrid 1994. Introducción, traducción y notas: Vicente Cristóbal. El autor del texto 2 es
    • A. 

      Publio Ovidio.

    • B. 

      Penélope.

    • C. 

      Laertes.

    • D. 

      Vicente Cristóbal.

Back to Top Back to top